miércoles, 18 de junio de 2008

Las partículas elementales

Regresó a grandes zancadas, casi a la carrera, subió de un tirón los pisos hasta el apartamento de su vecina. Dio tres timbrazos muy largos. Nadie contestó. Desamparado, volvió a su propio edificio; delante del ascensor se interrogó sobre sí mismo. ¿Era depresivo, y tenía sentido preguntárselo? Desde hacía unos años el barrio estaba lleno de carteles llamando a la vigilancia y la lucha contra el Frente Nacional. La extrema indiferencia que él manifestaba por este asunto, tanto en uno como en otro sentido, era en sí misma un síntoma inquietante. La tradicional lucidez de los depresivos, descrita a menudo como un desinterés radical por las preocupacines humanas, se manifiesta ante todo como una falta de implicación en los asuntos que realmente son poco interesantes. De hecho, es posible imaginar a un depresivo enamorado, pero un depresivo patriota resulta inconcebible.

1 comentario:

nerea dijo...

Anda! Nuevo blog... He estado leyéndolo un rato y te felicito... de nuevo. Un saludo!

 
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