jueves, 31 de julio de 2008

La infidelidad sin fe

Cambiar de televisor, de automóvil, de casa, de aspecto, hace tiempo que se da por descontado. Lo más acuciante desde finales de los años ochenta ha sido la extendida neurosis por cambiar de vida. Ciertamente, la cultura de consumo no sólo ha introducico el desplazamiento, la fragmentación, la gripe aviar, y el fashion victim sino tambien la multiplicación de las decisiones relacionadas con la vida y la muerte. El psiquiatra Serge Hefez declaraba que "muchos de nuestros contemporáneos se hallan obsesionados por la obligación de cambiar y se sienten aterrorizados ante la idea de que, no siendo así, su vida carecerá de sentido... De hecho, como a menudo no es tan fácil cambiar de trabajo, de ciudad, o de país, se empieza generalmente por cambiar de pareja. En la treintena muchos jóvenes se sienten intensamente involucrados en su trabajo, viven la estela de su relación amorosa y acaban de tener un niño. ¿por qué dicen querer separarse? No por que su pareja se encuentre en crisis ni por que se amen menos... sino por que se sienten que sería intolerable una vida sin cambios, sin otras historias de amor, sin otras experiencias..." (Le Monde, 6 de abril de 2005). Los anhelos de una estabilidad duradera se sustituyen por aventuras, mas o menos controladas. Al orden de la lealtad, en casi todos los campos, sucede el desorden de la infidelidad. En casi todos los ámbitos.

3 comentarios:

úL dijo...

ya no comes caca?

cojonuda esta nueva iniciativa

Raul dijo...

De donde has sacado esto?? me interesa bastante, gracias.

Negative dijo...

raúl, es vicente verdú, no recuerdo ahora el libro, pero podria ser "Tu y Yo. El personimo, la primera revolución cultural del siglo XXI.

 
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