jueves, 13 de noviembre de 2008

División fundamental

Un temperamento tranquilo y jovial, nacido de una salud perfecta y de una feliz organización; una razón lúcida, viva, penetrante y exacta; una voluntad moderada y dulce; y como resultado, una buena conciencia, son ventajas que ninguna categoría, ninguna riqueza puede reemplazar. Lo que un hombre es en sí mismo, lo que le acompaña en la soledad y lo que nadie puede darle ni quitarle, es indudablemente más esencial para él que todo lo que puede poseer o lo que puede ser a los ojos de los demás. Un hombre de talento, en la soledad más absoluta, encuentra en sus pensamientos y en su propia imaginación con qué divertirse agradablemente, mientras el ser limitado, por más que varíe de fiestas, de espectáculos, de paseos y de diversiones, no llegará a sofocar el tedio que le atormenta. Un carácter bueno, moderado y dulce, podrá estar contento en la indigencia, mientras que todas las riquezas no pueden satisfacer a un carácter ávido, envidioso y perverso. En cuanto al hombre dotado con permanencia de una individualidad extraordinaria, espiritualmente superior, ésta puede prescindir de la mayoría de los goces a que el hombre aspira generalmente; además, no son para él más que un trastorno y un peso. Horacio dice de sí mismo:

-Gemmas, marmor,e bur, thyrhena, sigilla, tabellas, argentum, vestes Gaetulo murice tinctas, sunt qui habeant, est qui non curat habere (hay quien teiene perlas, mármol, marfil, estatuillas tirrenas, tablilla, plata , ropas teñidas de púrpura getuliana, y hay quien no se cuida de tenerlas)

y Sócrates decía viendo algunos objetos de lujo expuestos para la venta: ¡Cuántas coas hay que yo no necesito!

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