domingo, 15 de julio de 2012

Cenital

Vosotros no queréis realidad, queréis tranquilidad. Ilusión de seguridad. Buen rollo y mucha fiesta. Que alguien se ocupe de que no sucedan cosas malas. Que os defiendan. Y que pongan fútbol, toros, cotilleos.
Queréis eso y vuelos de bajo coste que os hagan cruzar el charco a gran altitud y a más de trescientos kilómetros por hora. En el fondo sabéis que ni los ángeles os salvarían si se produjera un accidente en pleno crucero, pero os gusta que antes de despegar una azafata sueca os explique en cuatro idiomas dónde están las salidas de emergencia y cuál es la forma de proceder en caso de accidente. Y que os metan mascarillas de oxígeno y chalecos salvavidas bajo los asientos, como si os fueran a servir de algo. Ni tan siquiera os habéis dado cuenta de que la mayoría de esos chismes funciona como cabría esperar. Comprobadlo y veréis. Parecen salidos de uno de esos bazares chinos en los que todo vale un euro. Son puro atrezzo.
Queréis triple airbag en vuestro próximo coche de plástico coreano, pero nada de pensar en que eso no sirve de mucho yendo a la velocidad a la que os ponéis cuando os sueltan por la autopista. Queréis una póliza de seguros para la casa, otra a todo riesgo para el coche, otra para la salud y otra para que os sigan pagando cuando os quedéis sin empleo; pero lo cierto es que luego nunca hacéis todo lo necesario para mantener a buen recaudo el trabajo, el coche y la salud. Queréis la comida bien esterilizada y os estáis hinchando a comer carne mutante y verduras infestadas de pesticidas tóxicos que se acumulan en vuestro cuerpo. Queréis asumir riesgos y que las aseguradoras corran con ellos porqué para eso estáis pagando. Pero no os gusta pensar que las reclamaciones no resucitan a los muertos, no arreglan las vidas.

Todo es una ilusión de seguridad en vuestro mundo. Verificadlo. Echad cuentas. Aceptadlo. Id pensando en cómo van a sobrevivir los ciento veinte mil habitantes de la isla de Lanzarote cuando la desaladora de Lanzarote deje de recibir puntual el petrolero y medio que necesita para mantenerse en funcionamiento cada mes. Sumad todo el combustible que contienen todos los depósitos de los doscientos cincuenta millones de vehículos que componen el parque automovilístico norteamericano, os dará algo así como ochenta millones de barriles de petróleo en circulación. Teniendo en cuenta que la reserva energética de Estados Unidos es de apenas noventa millones de barriles de crudo, bastaría con cortarle accidentalmente al Tío Sam el suministro de combustible durante una semana para inmovilizar su flota de transporte y paralizar en el acto toda su economía, su producción y su ejército. Así de precario es todo.
Os gusta pensar que por mucho que las cosas se pongan feas, siempre habrá dinero para alguien dispuesto a trabajar, dinero que siempre tendrá valor para alguien dispuesto a vender, y que siempre habrá comida para comprar; en definitiva, que las cosas irán bien.

Ya no recordáis cómo de bien iban las cosas cuando los hombres eran hombres, las personas confiaban en sí mismas y se labraban su propia seguridad y su propio porvenir por sus propios medios.
Todavía podéis bajaros del mundo. Podéis ser autosuficientes, cultivar vuestra propia comida, construir vuestra propia casa, hacer vuestro propio jabón, pan, ropa, riqueza Podéis dejaros de pajas mentales y de teles de plasma que os tratan como si ya no os funcionara el cerebro, de interminables torres de oficinas en las que os jodéis la vida reordenando abstracciones ajenas, de terrorismos terroríficos que no hacen ni la mitad de muertos al año que vuestra queridas carreteras, de atentados supuestamente perpetrados por unos personajes sobre los que no entendéis nada. Podéis rechazar un mundo que pasa sus días pidiendo prestado para adquirir los valiosos recursos naturales y materias primas con los que luego produce ingentes montañas de basura. Mascotas electrónicas. Interiorismo impersonal. Sexo virtual. Cheques regalo. Realities irreales. Comida con la que enfermar.
Podéis retiraros a las montañas, volver a la tierra, abandonarlo todo antes de que sea demasiado tarde. Nosotros somos apenas media docena de individuos libres, quizás pronto seamos los primeros hombres libres de la era postindustrial. Estamos preparándonos para constituir nuestra propia comunidad al margen de la economía de mercado, al margen de la diámica energética actual.
Tú puedes unirte a nosotros. No nos importa si no tienes dinero o si eres absolutamente incapaz de valerte por ti mismo. Nos basta con que apuestes por nosotros. Te estamos esperando.

2 comentarios:

Negative dijo...

Si, señor. Plas, plas.

Guillem S. dijo...

Jo, personalment, vull pensar que és possible reapropiar-nos col·lectivament de les nostres vides i dels afers econòmics transformant les nostres societats en un sentit comunista. Ara bé, també em temo que aquesta tasca no podrà ésser acomplerta fins passades unes generacions.

Mentrestant, on dius que esteu construint aquesta comunitat? (o és només metafòric?)

 
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