Fernando Silva dirige el hospital de niños, en Managua.
En visperas de Navidad, se quedó trabajando hasta muy tarde. Ya estaban sonando los cohetes, y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse. En su casa lo esperaban para festejar.
Hizo una última recorrida por las salas, viendo si todo quedaba en orden, y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían. Unos pasos de algodón; se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba atrás. En la penumbra lo reconoció. Era un niño que estaba solo. Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizá pedían permiso.
Fernando se acercó y el niño lo rozó con la mano:
-Decile a... -susurró el niño- Decile a alguien, que yo estoy aquí.
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3 comentarios:
me ha gustado mucho tu blog. espero que no te aburras y sigas colgando cosillas.
Pero anda dale y pon también el autor...
que mal rollo xd
a mi este texto me ha dejado epatado...
y la mitad de los díaspreocupando por chorradas. Que facil pierde uno la perspectiva
me sumo al comentario de que pongas el autor de los txt. O son tuyos?
un abrazo
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