El viejo Eloy le dijo, con el rostro transido de amargura, que la vida era como una sala de espera y que todos andaban en ella, y que, de tanto en cuando, alguien decía: "El siguiente", y de esta manera, poco a poco, el mundo se iba renovado, por que unos entraban y otros salían.
1 comentario:
Excelente.
Publicar un comentario